Las interfaces mienten o, más precisamente, simplifican y ocultan la realidad técnica mediante trucos de diseño que permiten hacer aceptables, comprensibles y fluidos sistemas en realidad muy complejos. Aunque no se trata de engaños maliciosos, los creadores insisten en que entender estas ilusiones cambia por completo la manera de mirar el móvil, las apps y muchas tecnologías de uso diario. Veamos unos ejemplos.