El ser humano es corruptible, la IA no
Albania es un pequeño país que cuenta con un poco más de 2 millones de habitantes, ubicado al norte de Grecia y al sur de Macedonia, Serbia y Montenegro, lo que era la Yugoslavia antes de su desintegración a finales del siglo pasado. Intenta integrar la Comunidad Europea, pero tiene un problema: tiene un alto grado de corrupción en su gobierno. Albania es el país número 80 de la lista de los 180 países más corruptos del mundo.
¿Podemos evitar la corrupción de políticos que se aprovechan de su posición para su enriquecimiento personal? Edi Rama, el primer ministro albanes que ejerce el poder desde el 2013 cree tener la solución: Si el ser humano es fácilmente corruptible, la Inteligencia Artificial no lo es, a priori, pues su objetivo no es ganar dinero, sino resolver problemas de manera racional. Así nace Diella (Sol en albanes), la primera Secretaria de Estado virtual creada por IA. Su misión: combatir la corrupción en el gasto público y reforzar la transparencia administrativa.
Diella, la primera Ministra creada con IA
Diella, fue desarrollada a principios de 2025 en colaboración con Microsoft con el objetivo de crear una asistente virtual en la plataforma digital de servicios públicos e-Albania. Su función principal era guiar a los usuarios a través del portal y mejorar la experiencia de los ciudadanos en la gestión de trámites estatales.
Rama la promovió recientemente a Ministra de Contratación Pública, a cargo de realizar las licitaciones para empresas privadas que concursan en proyectos de obras públicas. El primer ministro Rama afirma que la incorporación de Diella permitirá al gobierno “operar con mayor rapidez y transparencia, además de proyectar al internacional Albania como un país innovador”.
Las decisiones sobre licitaciones se tomarán sin la intervención de seres humanos y se pondrán en manos de Diella, la servidora de la contratación pública. Rama señaló que Albania será un país donde las licitaciones públicas serán “100 por ciento incorruptibles y donde cada fondo público que pase por el procedimiento de licitación será 100 por ciento transparente”. “Esto no es ciencia ficción, sino el deber de Diella”, añadió.
combatir la corrupción en el gasto público y reforzar la transparencia administrativa. “Diella es el primer miembro que no está físicamente presente, sino creado virtualmente por inteligencia artificial”, explicaba el primer ministro albanés Edi Rama.
La primera intervención de Deilla ante el parlamento
La Ministra virtual generada por inteligencia artificial (IA) se dirigió el jueves 18 de septiembre de 2025 al Parlamento reunido para pronunciarse sobre el programa del gobierno del primer ministro Edi Rama. “No estoy aquí para reemplazar a los humanos», aseguró durante su intervención.
La presentación de Deilla provocó la indignación de la oposición. «El único objetivo es llamar la atención», criticó el ex primer ministro y líder de la oposición, Sali Berisha, él mismo acusado de corrupción. «Es imposible frenar la corrupción con Diella», añadió. «¿Quién la va a controlar? Diella es inconstitucional y el Partido Democrático acudirá al Tribunal Constitucional».
Diella respondió a estas acusaciones afirmando que la Constitución albanesa «habla de deberes, responsabilidades y transparencia, sin discriminación». asegura que encarna esos valores con tanto rigor como cualquier ser humano. Quizás incluso más.
¿La IA al gobierno es una bendición?
A priori, la intervención de la IA en la gestión de un gobierno, es una solución para evitar la intervención de seres humanos que son corruptibles por naturaleza. La iA es una excelente herramienta para resolver problemas para cumplir con su objetivo.
Pero la mayoría de los especialistas en IA prevén efectos negativos en ámbitos como la empatía, la inteligencia social y emocional, el pensamiento crítico, la confianza en las propias capacidades, el bienestar mental, la agencia individual, la identidad y el juicio moral.
La IA no tiene juicio moral porque carece de conciencia, emociones, valores propios o la capacidad de experimentar lo que significa el bien y mal. Puede simular razonamientos éticos si se le entrena con ejemplos de dilemas morales o con textos que expresan valores humanos. Pero quienes la programan, los datos con los que se entrena y las reglas que se le imponen (por ejemplo, evitar contenido dañino) tienen esa responsabilidad.
La IA no “decide” lo correcto o lo incorrecto: aplica reglas y patrones definidos por quien la desarrolla. Podría ser eficaz tanto en una democracia como en una dictadura.
Jean-Luc Lenoble
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