Curso de Marketing Digital 360°

Curso de Gestión de RRSS

Curso avanzado de Canva

Curso de Social Ads en Meta y TikTok

Cyberpunk: el nuevo sistema totalitario

Cyberpunk: el nuevo sistema totalitario, de Asma Mhalla, es un ensayo político urgente sobre el poder en la era digital. Analiza cómo Estados, plataformas tecnológicas y algoritmos se entrelazan para producir nuevas formas de control, vigilancia y consentimiento.
Amsa Mhalla

El libro de Asma Mhalla se trata de un ensayo político urgente que intenta nombrar y comprender una mutación profunda del poder en el siglo XXI: un sistema híbrido en el que el Estado, las grandes corporaciones tecnológicas y la lógica algorítmica se entrelazan para producir nuevas formas de dominación, control y gobierno de las conductas.

Un ensayo político para pensar el poder en la era digital

El “cyberpunk” al que alude el título no remite a un género estético sino a una configuración política concreta, marcada por la hiperconectividad, la vigilancia permanente, la extracción masiva de datos y la delegación creciente de decisiones a sistemas automatizados. En este nuevo escenario, el poder ya no se ejerce únicamente mediante la coerción visible, sino a través de infraestructuras digitales que organizan la vida cotidiana de manera casi imperceptible.

Los Estados recurren a las plataformas y a la inteligencia artificial para reforzar su capacidad de control, gestión y seguridad; las empresas, a su vez, se benefician de contratos públicos, marcos regulatorios favorables y una legitimidad política que les permite expandir su poder. El resultado es un ensamblaje inédito que desborda las categorías clásicas del liberalismo político.

Del ciudadano vigilado al ciudadano que consiente

En este “nuevo sistema totalitario”, Mhalla subraya el papel central del  consentimiento, de la comodidad y de la participación voluntaria de los ciudadanos-usuarios. Al aceptar términos de uso, compartir datos personales o depender de plataformas para trabajar, comunicarse y desplazarse, los individuos se integran activamente en el sistema que los gobierna. Esta dimensión diluye las fronteras entre dominación y libertad, entre elección y condicionamiento. No hay un Gran Hermano omnipresente al estilo orwelliano, sino una multiplicidad de dispositivos que optimizan, predicen y orientan comportamientos.

La inteligencia artificial como tecnología política

La autora insiste en que la IA es un producto político: responde a intereses, prioridades y visiones del mundo concretas. Los algoritmos no son neutrales, y su creciente uso en ámbitos como la seguridad, la justicia, la salud o la gestión social plantea preguntas fundamentales sobre la responsabilidad, la transparencia y la soberanía. ¿Quién decide los criterios? ¿Quién controla los sistemas? ¿Quién responde cuando una decisión automatizada produce daño?

Infraestructuras privadas y debilitamiento del interés público

Otro eje central del libro es la noción de soberanía digital. Mhalla muestra cómo los Estados han perdido, en gran medida, el control sobre las infraestructuras críticas de la vida digital, que hoy están en manos de un puñado de actores privados transnacionales. Esta dependencia tecnológica limita la capacidad de los gobiernos para regular, proteger derechos y garantizar el interés público. Al mismo tiempo, algunos regímenes autoritarios han sabido explotar estas tecnologías para perfeccionar sus mecanismos de vigilancia y represión, dando lugar a modelos de “autoritarismo digital” que luego se exportan y normalizan.

Las dinámicas que configuran el nuevo sistema totalitario

Asma Mhalla no presenta un “manual” explícito numerado, pero a lo largo del libro identifica y describe un conjunto de acciones, dinámicas o mecanismos que, en conjunto, configuran ese nuevo sistema totalitario de base tecnológica. Sintetizando su argumento, estas son las 13 acciones clave que el libro pone en evidencia:

  1. Captura masiva de datos personales
    La recolección constante de datos (comportamiento, ubicación, preferencias, emociones) se convierte en la materia prima central del poder político y económico.
  2. Normalización de la vigilancia permanente
    La vigilancia deja de ser excepcional y se vuelve cotidiana, aceptada e incluso deseada en nombre de la seguridad, la eficiencia o la comodidad.
  3. Delegación de decisiones a algoritmos
    Decisiones que antes eran humanas (priorización, clasificación, evaluación de riesgos) se trasladan a sistemas automatizados opacos.
  4. Fusión entre Estado y grandes plataformas tecnológicas
    Gobiernos y Big Tech cooperan estrechamente, diluyendo la separación entre poder público y poder privado.
  5. Externalización del poder soberano
    Infraestructuras críticas (nube, datos, IA, comunicaciones) quedan en manos de empresas transnacionales, debilitando la soberanía estatal.
  6. Gobernanza por la predicción
    El poder ya no solo reacciona: anticipa comportamientos mediante modelos predictivos para prevenir, corregir o reprimir antes de que ocurra el “problema”.
  7. Control conductual indirecto
    No se prohíbe: se orienta, se empuja, se optimiza la conducta a través de interfaces, rankings, incentivos y penalizaciones invisibles.
  8. Conversión del ciudadano en usuario
    El sujeto político se redefine como usuario-consumidor, con derechos contractuales (términos y condiciones) en lugar de derechos políticos plenos.
  9. Opacidad tecnológica estructural
    Los sistemas que gobiernan la vida social son incomprensibles para la mayoría, lo que impide el control democrático efectivo.
  10. Legitimación del control en nombre de la crisis
    Emergencias sanitarias, terroristas, climáticas o geopolíticas justifican la expansión acelerada de tecnologías de control.
  11. Exportación del autoritarismo digital
    Modelos tecnológicos de control desarrollados por regímenes autoritarios se venden y replican globalmente, incluso en democracias.
  12. Despolitización del debate tecnológico
    La tecnología se presenta como neutral, inevitable o técnica, ocultando que siempre implica decisiones ideológicas y políticas.
  13. Producción de consentimiento voluntario
    El sistema funciona porque los individuos participan activamente en él, entregando datos y aceptando reglas a cambio de servicios y confort.

Te recomiendo su entrevista:
https://riobelbo.com/2025/10/29/cyberpunk-el-nuevo-sistema-totalitario/

Artículos relacionados

guion largo e IA
claude desktop
40% de las canciones de Spotify están hechas con IA
openclaw
Dario Amodei la IA supera nuestra capacidad de control