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El precio de la gratuidad

precio-gratuidadAl ofrecer servicios gratis, empresas como Facebook, Google y Dropbox obtienen ganancias exuberantes por vender la información de sus clientes. El producto que venden es la privacidad de los internautas quienes vierten confiadamente toda su información en estas redes. ¿Estamos regalando nuestra alma al diablo?

 

Publicidad segmentada

Con el objetivo de vender anuncios publicitarios extremadamente segmentados las empresas propietarias de redes sociales analizan los comportamientos de sus usuarios. Es probable que a estas alturas ya te hayas dado cuenta de que cuando buscas algún producto en Google inmediatamente después en tu timeline de Facebook aparecen anuncios relacionados a esa búsqueda.

Qué buscas, dónde estás, con quién hablas, por qué haces clic o no en algún botón, qué temas te interesan y qué publicaciones comentas son algunas cuestiones a las que se les presta especial atención para conocer a fondo el comportamiento de los usuarios.

 

Conoce a fondo al público

Indagar en todo lo concerniente al cliente es parte esencial del content marketing, tendencia nada fortuita, porque ahora más que nunca la información de los usuarios está a nuestro alcance. Para los vendedores contar con estos datos es oro molido, pues aseguran que los mensajes publicitarios lleguen a personas muy específicas. En Facebook, por ejemplo, podemos segmentar el público hasta por colonia y delegación.

Registrarse en Google o Facebook no cuesta nada aparentemente. Sin embargo para “completar” nuestros perfiles no dejan de hacernos preguntas como ¿dónde trabajas? ¿En qué universidad estudiaste? ¿Dónde naciste? ¿Dónde radicas actualmente? ¿Cuáles son tus intereses? Preguntas que los usuarios acceden a responder sin haber leído antes las políticas de privacidad.

A pesar de que este modelo ha sido criticado tiene algunas ventajas también para los consumidores. Antes nos llegaban ofertas de cualquier tipo y la mayoría de ellas no nos interesaba. Al menos con este modelo de publicidad segmentada podemos encontrar más fácilmente lo que realmente nos interesa.

 

Ventajas para las PyMes

Para las pequeñas y medianas empresas también es útil. Hace algunos años era complicado un comercio local obtuviera buenos resultados de su publicidad. Hoy basta con una página en Facebook para llegar al público deseado a un bajo costo. La compra de información para segmentar los anuncios beneficia a muchos microempresarios.

 

¿Invadimos la privacidad?

Un dilema ético puede surgir en nosotros que, como anunciantes, recurrimos a la segmentación que ofrecen empresas como Google y Facebook. Finalmente la privacidad de los internautas está comprometida cuando estas transnacionales nos venden esa información.

Aunque no accedemos a sus datos personales directamente no quiere decir que no los tengan. En bases de datos gigantescas se puede encontrar la vida cotidiana de millones de usuarios que no obtienen más que anuncios a cambio de su información. De hecho han ocurrido ataques cibernéticos que han expuesto decenas de fotos personales de famosas.

 

¿La privacidad ya es una utopía?

Pero no se necesita ser una celebridad para que nuestra información tenga precio, incluso en el mercado negro cibernético. El año pasado un grupo de expertos en seguridad de Trustwave’s SpiderLabs demostró que más de 90 000 sitios de internet son extremadamente vulnerables al robo de datos. Cerca de 2 millones de contraseñas fueron extraídas de Yahoo, Twitter, Google y Facebook. Es de lo más sorprendente que la contraseña más común en el mundo es “123456”.

Mantener nuestra privacidad actualmente es difícil. La gran mayoría de nosotros al menos tiene una cuenta de correo electrónico. Es casi imposible resistirse a comunicarnos por WhatsApp. Conviene reflexionar ante las advertencias hechas por Edward Snowden, de que debemos abandonar “los programas que son hostiles a la privacidad.” En entrevista con The new yorker el ex colaborador de la CIA recomendó utilizar servicios de mensajes cifrados como SilentCircle y RedPhone.

Lo peligroso de empresas como Facebook y Google es su colaboración con los gobiernos, quienes finalmente son los principales compradores de bases de datos. ¿Qué tan expuestos estamos en la red? ¿Qué sucede con nuestra información personal? ¿Quién ve nuestras fotos familiares, nuestros mensajes del chat?

¿Estamos regalando nuestra alma al diablo?

Omar Márquez
omarquez@marketingcapacitacion.com

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